Mi Historia, Mi Fortaleza

Que no me lastime. Lloré y lloré. Fue el primer día del infierno que comenzó.

La Madre, 2021. Isabelle Tuchband (Brazil, 1968-Presente)

Crecí con dolor, culpa y la responsabilidad de cuidar a mis hermanos. Cuando tenía 10 años, fui abusada sexualmente por mi tío y mi abuelo, una y otra vez. Crecí cargando eso sola, convenciéndome de que era normal. Los golpes de mis padres eran parte del día a día. No tenía en quién confiar.

Cuando me quemé las piernas y no podía caminar, él llegó a la cama donde dormíamos con mis hermanos. Solo lloraba, no quería irme con él. Me dijo que si no lo hacía, se llevaría a mi hermana más pequeña. Me llevó cargada. Yo solo lloré y le pedí a Dios.

Muchas veces pensé en escapar con mis tres hermanos, pero no podía. No teníamos a dónde ir.

A mis 18 años enfrenté a mi tío y a mi abuela, y con todo ese peso encima, decidí refugiarme en la iglesia. Le pedía a Dios que sanara mis heridas, que mis padres dejaran de tratarnos mal. Pasó el tiempo, y un día mi mamá me golpeó tan fuerte que me desmayé. Cuando desperté, lo único que pensé fue en escapar de casa con la primera persona que se me presentó en la vida. Conocí al padre de mis hijos, pero tampoco fue algo bueno. Él fue el primero con quien me atreví a desahogarme, a contarle lo que me había pasado. Fue un error. En la primera pelea me lo echó en cara todo. Me engañó con cuantas quiso, y yo solo lloraba, callaba y me sentía culpable. Así me hacía sentir.

Me golpeó cuando estaba embarazada de mi hijo. Aguanté hasta que naciera mi bebé, casi lo perdí, pero fui fuerte. No lo perdí. Lo amé. A los dos, a mi primera hija y a mi niño. Ellos eran mi felicidad, mi motivo para seguir adelante. Ya no acepté más maltrato ni traiciones.

Mi hija tenía 10 años y mi hijo 5 cuando pensé seriamente en irme de esa casa. No pude reunir el valor. Todo por ellos, porque los amo tanto.

Entonces perdí a mi hermano. Un viernes salió al trabajo y nunca regresó con vida. Lo encontré quince días después. Ese día comenzaron a volver todos los recuerdos de mi niñez, y sentí que perdía la mente.

Me fui a otro estado con mis hijos en busca de una salida, y luego me fui a Estados Unidos sin ellos. Mis hijos son mis recuerdos más hermosos, y dejarlos fue lo más doloroso que he vivido. Pero en ese momento de quiebre total, solo había dos caminos en mi mente: hundirme, o viajar a este país y seguir adelante. Elegí seguir. Por ellos, y por mí.

Hoy, estar en terapia en VIP ha sido un apoyo enorme para mí y para mi hijo. La consejería, las reglas de seguridad y las charlas en grupo me han dado herramientas que nunca tuve. Las manualidades también me han ayudado, y los referidos a clínicas de terapia han marcado una diferencia real. Poco a poco, estoy sanando.


Credito de Imagen: La Madre, 2021. Isabelle Tuchband (Brazil, 1968-Present)

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