El Regalo de la Maternidad

Cuando era pequeña, me encantaba jugar con mis muñecos bebés y fingir que eran mis hijos. Era como muchas niñas que vestia y los sacaba a pasear en mi cochecito de juguete. Desde que tengo uso de razón, siempre he querido ser madre, cuidar de mis hijos. Mi camino hacia la maternidad es un deseo innato y una elección que empezó a los 20 años. A los 22 decidí abortar mi primer embarazo. La decisión de interrumpir mi primer embarazo estuvo llena de sentimientos de dolor, vergüenza, duda y culpa, pero en el fondo sabía que estaba tomando la mejor decisión para mí en ese momento. En retrospectiva, sé que pude tomar esa decisión porque crecí con una verdadera mujer guerrera, mi mayor modelo y apoyo, mi madre, María Majano. Crecí con una madre que me hablaba de elecciones, que cuando tuve edad suficiente me habló del embarazo, de la belleza y las dificultades de criar a los hijos y, lo que es más importante, fui testigo de cómo criaba a cuatro hijos como madre soltera inmigrante. Vi sus luchas y sacrificios y sentí su amor incondicional y su alegría. Crecí con una madre que me hablaba de elecciones, que cuando tuve edad suficiente me habló del embarazo, de la belleza y las dificultades de criar a los hijos y, lo que es más importante, fui testigo de cómo criaba a cuatro hijos como madre soltera inmigrante. Vi sus luchas y sacrificios y sentí su amor incondicional y su alegría. Cuando tomé la decisión de interrumpir mi primer embarazo, recordé la sabia sabiduría de mi madre: «recuerda, si te quedas embarazada a una edad temprana, te apoyaré y te ayudaré a cuidar del niño, pero siempre quiero que recuerdes que puedes elegir, siempre depende de ti lo que quieras hacer con tu vida». Sus palabras, su presencia, su ternura, su apoyo y su amor fueron la medicina y la fuerza que me ayudaron a tomar una de las decisiones más difíciles de mi vida.

Años más tarde, a la edad de 35 años, pude recibir el regalo de la maternidad. Di a luz a una hermosa y saludable niña, nuestra Valentina Capri Salinas, ella pesó 7 lbs. 7 ozs. el 2 de febrero de 2016. Ella ha sido nuestra luz guía desde entonces. Ahora me doy cuenta de que experimentar miedo, dolor, incertidumbre, lucha, frustración, irritabilidad, cansancio, vergüenza y culpa en mi viaje hacia la maternidad me ha convertido en la persona que soy. Hoy, encarno más presencia, amabilidad, apoyo, gracia, vulnerabilidad, alegría y amor, para mí misma, para Valentina, mi marido, Pablo y todos aquellos a los que cuido y me cuidan. Qué regalo es ser madre por elección.


Katia Amaya-Salinas, LMSW (she/her/ella), es una trabajadora social salvadoreña bilingüe residente en Nueva York con más de 10 años de experiencia apoyando a las comunidades inmigrantes y BIPOC. Ella es la Directora de Programas Especializados en el Programa de Intervención de Violencia y se especializa en el cuidado de trauma-informado para niños y familias impactadas por la violencia. Katia es también supervisora clínica e instructora de SIFI, comprometida con prácticas anti-opresivas, anti-racistas y centradas en la sanación.

Crédito de la imagen: Ternura, 1978. Oswaldo Guayasamín (Ecuador, 1919-1999)

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