Vuelve a Empezar

Yo viví un mundo oculto donde la maldad humana muestra su rostro más atroz; pero yo muestro la fortaleza de no dejarme vencer, el amor hacia mi pequeño hijo, el volver a abrazarlo, sentir su rostro suave contra el mío, ver su sonrisa y cumplir la promesa de cuidarlo siempre.

La Vendedora de Flores

Nadie te prepara realmente para los obstáculos a los que te enfrentarás en esta vida, especialmente cuando te adentras en un viaje hacia lo desconocido. Esta es la realidad de muchos inmigrantes, que toman la difícil decisión de dejar atrás todo lo que han conocido, con la esperanza de labrarse un futuro mejor.

Fortaleza y Cambio: Un Nuevo Comienzo tras la Violencia en el Noviazgo

Con el tiempo todo iba cambiando, cada quien tenía sus prioridades, yo me sentía perdida y confundida. Recuerdo que Mamá siempre me decía, “No dejes que un hombre te alce la voz, ni que te pegue.” En ese momento ella ya había recibido los servicios de VIP y yo la veía más libre que nunca. En sus alcances como Promotora, siempre nos llevaba, yo veía como ella se veía a sí misma en otras mujeres que preguntaban qué era VIP. Mamá, muy segura, hablaba de los servicios que ofrecían en ese momento, pero también explicaba que el abuso no es sólo físico, que también existen otros abusos; emocional, financiero, digital, mental, verbal, y sexual. Sin Mamá saberlo, yo estaba pasando por abuso pero me daba mucha vergüenza decírselo.

La violación de los Derechos Reproductivos como Violencia de Género

La violación de los derechos reproductivos como violencia de género no sólo incluye la violencia o el daño físico, sino que es un continuo de acciones que conducen a la violación de la integridad corporal y los derechos humanos de una persona. De éstas, el retroceso o la restricción de la justicia reproductiva es posiblemente una de las formas de opresión sistemática de mayor alcance que afecta a las mujeres, especialmente a las minorías étnicas.

Sobrevivir y florecer: La travesía de una inmigrante hacia una vida libre de violencia

Nací en un pueblo de la Sierra Norte de Puebla y crecí en una familia que siempre ha experimentado violencia. Todo el tiempo veía a mi papá maltratar a mi mamá. Mi papá es alcohólico y siempre fue así. Yo crecí cohibida y con miedo, aislada. Quería ser invisible, que nadie me viese. Así era el miedo que me provocaba mi papá. Lloraba cuando el sol se metía, porque sabía que él llegaría de vuelta a la casa.

El Rostro Femenino de la Migración Latinoamericana

Es difícil hacer que alguien comprenda el proceso de migración si nunca lo ha experimentado. La migración es mucho más que cruzar fronteras geográficas; es cruzar fronteras culturales y emocionales. Es dejar atrás una vida que sabes que nunca recuperarás. Para muchos, emigrar significa quemar puentes y zambullirse en la incertidumbre, abrazar un mundo desconocido en el que las costumbres y los valores no siempre son familiares, pero en el que inevitablemente hay que aprender a navegar.