Lo Que Significa Para Mí La Comunidad y Por Qué Es Importante La Justicia Restaurativa

La sensación de lo que significa para mí la comunidad comenzó a una edad muy temprana, mientras crecía en México. Las experiencias que tuve con mi familia y mis vecinos me ayudaron enormemente a convertirme en la persona que soy hoy y a apreciara ún más la justicia restaurativa ahora que soy un adulto. Para mí, la comunidad significa algo más que simplemente estar rodeado de gente; la comunidad significa pertenencia, responsabilidad, apoyo y saber que no tienes que enfrentar solo los momentos difíciles.

Al crecer en Mixquiahuala, México, fui testigo de cómo mi familia interactuaba con nuestros vecinos y se preocupaba por ellos. Nuestra comunidad se cuidaba mutuamente, especialmente en tiempos difíciles. A través de estas experiencias, se creó un sentido de pertenencia y gratitud que cambió mi forma de ver el mundo. Aprendí que la comunidad podía ser un lugar donde las personas se unían, se apoyaban mutuamente y creaban oportunidades para ayudar a los demás a sentirse vistos y valorados. Recuerdo lo significativo que se sentía poder contribuir de una manera tan sencilla. Estas experiencias me permitieron construir relaciones sólidas con mis vecinos y me enseñaron que el cuidado comunitario puede crear vínculos para toda la vida.

Sin embargo, a medida que fui creciendo, también comencé a darme cuenta cómo algunas actitudes dañinas puede afectar a las familias y las comunidades. Durante una visita a Brasil, fui testigo de violencia doméstica y violencia de pareja dentro de mi propia familia. Me decían que no era asunto mío, mientras que al mismo tiempo se esperaba que yo hablara con mis tíos y primos sobre sus problemas con el alcohol, sus forma de conducir y sus comportamientos dañinos a una edad temprana. Recuerdo haberme sentido impotente y confundido. Quería ayudar, pero no sabía qué hacer en situaciones en las que las personas que amabas se hacían daño unas a otras. Lo que más me afectó fue ver cómo mi familia sufría mientras todos evitaban hablar del tema.

Más adelante en mi vida, entré en una relación en la que sufrí abuso físico, psicológico y sexual. La experiencia me llevó a aislarme y, con el tiempo, comencé a darme cuenta de cómo el daño que estaba sufriendo afectaba no solo mi propio bienestar, sino también la forma en que me trataba a mí mismo y a las personas que me rodeaban. Muchas personas en mi vida podían ver que algo andaba mal, pero no entendían cómo yo, como hombre, podía estar sufriendo abuso ni por qué permanecía en esa relación a pesar del daño que padecía. Esto profundizó mi comprensión de lo complejas y difíciles que pueden ser las experiencias de abuso y de lo difícil que puede ser para alguien pedir ayuda, especialmente cuando está luchando contra la vergüenza, el aislamiento y la pérdida de confianza.

A través de todas estas experiencias, he llegado a comprender que el daño afecta a las personas, a las familias, a las relaciones y a comunidades enteras. También he aprendido que el silencio no hace que el daño desaparezca. Cuando no podía hablar de lo que había pasado tenía miedo de pedir ayuda, o sentía que nadie me creería ni me apoyaría. Solo cuando los maestros y los adultos me brindaron un espacio seguro para compartir lo que había sucedido, comencé a sanar y a encontrar mi propio camino. Por eso la comunidad significa tanto para mí y por eso admiro el trabajo de la justicia restaurativa.

Mis experiencias me han enseñado la importancia de crear espacios donde las personas puedan ser escuchadas sin ser juzgadas, donde se pueda reconocer el daño y donde sean posibles la rendición de cuentas, la sanación y la conexión. Debido al estigma que he sufrido como hombre, me siento motivado a hablar abiertamente sobre mis experiencias y a crear un espacio para las personas que han enfrentado desafíos similares. Quiero ayudar a construir comunidades donde las personas sientan que pertenecen y puedan avanzar hacia la sanación y la restauración.


Hector Hoyos Correa, MSW (he/him/el), es un trabajador social mexicano-brasileño trilingüe que vive en la ciudad de Nueva York y cuenta con cinco años de experiencia dirigiendo talleres y promoviendo la seguridad y la igualdad para los inmigrantes y las comunidades BIPOC. Es co-facilitador del Programa de Justicia Restaurativa, donde se especializa en crear espacios que promuevan la rendición de cuentas, la sanación y el diálogo abierto para las personas y familias afectadas por la violencia doméstica y la violencia de pareja.

Credito de Imagen: Gléo (Colombia, 1992). Metamorphosis, mural in Montreal, Canada, 2019.

Facebook
X
LinkedIn

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *