De la Retribución a la Restauración: Justicia a través de la Sanación Comunitaria

Hagamos un ejercicio. Cuando oyes la palabra “justicia”, ¿qué es lo primero que te viene a la mente? ¿Piensas en el castigo de la persona que hizo el mal? ¿O piensas en la sanación de la persona perjudicada?

Para muchos de nosotros, es automático asociar la justicia con el castigo, porque así es como nuestro sistema penal está configurado y eso es lo que nos han enseñado. Alguien comete un delito, y las primeras preguntas que normalmente surgen son: «¿quién cometió el delito? ¿Qué ley se ha infringido? ¿Qué castigo merece esa persona?». Y cuando esa es la respuesta inmediata, la persona que sufrió a manos de esa acción indebida queda en segundo plano. La persona detenida no puede ver las consecuencias de sus propios actos, ni cómo afectaron a la víctima. Es como si el daño que causaron nunca hubiera ocurrido: no le hicieron daño a nadie, solo infringieron una ley.

Esto es lo que la Justicia Restaurativa intenta cambiar. Es un proceso que prioriza a la víctima y se centra en su curación. Cuando alguien comete un delito, las primeras preguntas que se plantean son: “¿A quién se le ha hecho daño? ¿Qué necesita esta persona para sanar? ¿Qué podemos hacer colectivamente para reducir o eliminar la posibilidad de que esto ocurra en el futuro?”

La Justicia Restaurativa es una forma de vida que existe desde hace siglos. Se ha integrado en muchas partes de nuestra vida cotidiana, a pesar de su ausencia en nuestro sistema penal. Lo más probable es que ya practiques procesos restaurativos en tu propia vida. Si eres padre, lo practicas cuando tu hijo hace algo mal, y te tomas el tiempo de explicarle por qué estuvo mal, cómo pudo haber herido a otra persona, y le enseñas a disculparse. Si alguna vez has hecho daño a alguien, lo has practicado cuando has reconocido y asumido tu comportamiento, y cuando diste ese paso para disculparte y prometiste (a ti mismo o a los demás) hacer un esfuerzo consciente para no volver a hacerlo en el futuro.

Como sociedad, tendemos a categorizar todo lo que nos rodea para que nuestro día a día sea un poco más fácil. El problema surge, sin embargo, cuando intentamos categorizar y clasificar a las personas. Las personas son demasiado complejas como para tener un solo identificador. Si alguna vez has dicho una mentira, grande o pequeña, ¿eso te convierte en un mentiroso? ¿Forma parte de tu identidad, de tu esencia? Y una vez que te marcan así, ¿algún día te liberas de esa palabra? En esto consiste pensar en la justicia como sanación. Es la oportunidad de sanar, no solo para quien ha sufrido el daño, sino también para quien lo ha causado.

Una meta de la Justicia Restaurativa es brindar apoyo, entendimiento y confianza a todos los participantes del proceso. Crea un espacio para asumir la responsabilidad de tus actos, sin la amenaza del exilio. Por eso es tan importante la comunidad. En los casos de violencia doméstica, por ejemplo, el aislamiento es demasiado común y se convierte en una herramienta para mantener el abuso. En las prácticas de justicia restaurativa, la responsabilidad de mantener a salvo a los demás se comparte entre todos los miembros de la comunidad. No se trata tanto de respetar la ley, sino de respetarnos unos a otros y devolverle la humanidad a quienes más la necesitan.

Kassiel Gonzalez is Directora del Programa de Justicia Restaurativa de VIP. Los valores que impulsan a Kassiel son construir comunidad, garantizar la accesibilidad y apoyar la curación restaurativa para todos. Con más de 7 años de experiencia práctica trabajando principalmente en comunidades de inmigrantes y BIPOC, su trabajo ahora continúa evolucionando en el espacio de la justicia restaurativa.

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